“Los antipsicóticos hicieron que me quisiera suicidar”

Si bien los medicamentos antipsicóticos son considerados como el mejor tratamiento para los episodios psicóticos, también existen evidencias de que estos tienen efectos secundarios devastadores.

Los médicos afirman que muchos pacientes no quieren tomar medicación de este tipo a largo plazo, pese a que un estudio publicado recientemente en la revista The Lancet sugiere que los antipsicóticos reducen a más de la mitad el riesgo de recaída en los que padecen esquizofrenia.

“Solía ver cosas horribles como ratas corriendo por todas partes cuando salía por ahí. Podía ver a gente gritándome y abusando de mi y haciendo gestos obscenos y amenazantes”, explica David Strange, quien fue diagnosticado de paranoia esquizoide cuando tenía 25 años.

“Oía una voz que decía todo tipo de cosas malas sobre mi. Estaba aterrorizado. Traté de quitarme la vida”, asegura.

Strange fue internado y se le suministraron antipsicóticos que, según cuenta, le hicieron sentir mejor durante un tiempo, pero le dieron “una serie de efectos secundarios poco agradables”.

Sin la medicación, la voz que escucha se convierte en una fuente de abuso “que comenta lo que piensan los otros y las cosas horribles que le quieren hacer”.

“Un infierno”

El profesor de psiquiatría Stefan Leucht, de la Universidad Técnica de Múnich, dirigió uno de los últimos estudios sobre los antipsicóticos.

PastillasLos antipsicóticos reducen a más de la mitad el riesgo de recaída en los que padecen esquizofrenia.

La investigación constató que un menor número de pacientes que toman este tipo de medicamentos fueron readmitidos en los hospitales. Esos ingresos son unos de los costos más altos asociados con las enfermedades mentales.

David Strange asegura que los antipsicóticos que toma desde hace 14 años le han ayudado a controlar las alucinaciones que padece y las voces que escucha.

Siguen ahí, pero ya no dominan su vida.

Uno de los muchos medicamentos que le fue suministrado fue la tioridazina, que le provocó arritmia, una patología que puede ser mortal.

Strange recuerda estar acostado con su corazón latiendo muy rápido y pensando que no le quedaba mucho tiempo de vida.

“Algunos medicamentos me daban tanta ansiedad que intenté suicidarme y acabé encerrado en un hospital”, cuenta.

Incluso los medicamentos que el califica como “buenos” le daban dolor en los músculos y en las articulaciones, temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson y disfunción sexual.

Pese a ello, asegura que prefiere seguir tomando los antipsicóticos antes que tener que vivir sin ellos.

“No estar medicado es un infierno. Estoy feliz de tener que lidiar con todo esto para estar más funcional y menos asustado”.

El precio a pagar

Cuanto más tiempo se toman los antipsicóticos, más crónicos se vuelven los efectos secundarios.

La naturaleza de las enfermedades mentales hace que muchas veces estos medicamentos sean prescritos de por vida.

“No hay manera de saber de antemano si un medicamento en particular va a irle bien a un paciente, así que muchas veces se deben probar varios antes de encontrar el que les ayuda y les resulta tolerable”

Oliver Howes, Instituto de Psiquiatría de Londres

Daniel Levy, de 54 años, es bipolar y ha tomado antipsicóticos durante cerca de 30 años. Durante este tiempo ha sido internado y ha intentado suicidarse.

“La clorpomazina me hacia temblar y babear. Cuando enfermé, me advirtieron de que hay ciertos medicamentos que debilitan el labio inferior. Todavía se me cae la baba”, cuenta.

“No me doy cuanta de que lo hago hasta que lo veo en mi ropa. Luce horrible”, se lamenta.

Pese a todo, esta medicación le ayudó a no tener que ser ingresado en el hospital y era efectiva para controlar los síntomas de su enfermedad.

“Los efectos secundarios son el precio que pago por no estar en el hospital”, asegura.

“Es una cuestión de equilibrio. Los médicos nunca saben cómo uno va a reaccionar a una medicación determinada”.

Según explica el doctor Oliver Howes, del londinense Instituto de Psiquiatría, antipsicóticos nuevos clasificados como “atípicos” tienen menos efectos secundarios y son comúnmente prescritos para los pacientes que inician el tratamiento por primera vez.

A menudo conllevan una ganancia de peso importante y aumentan el riesgo de sufrir diabetes, coágulos y enfermedades cardiacas, especialmente en los pacientes que toman la medicación durante décadas.

“No hay manera de saber de antemano si un medicamento en particular va a irle bien a un paciente, así que muchas veces se deben probar varios antes de encontrar el que les ayuda y les resulta tolerable”, explica Howes.

Desafortunadamente, los medicamentos con más efectos secundarios parecen ser los más efectivos, explica por su parte el doctor Leucht.

Asegura que si un paciente experimenta efectos secundarios desagradables, el médico ha de darle otra medicación, aunque ello no siempre es posible en la práctica ya que muchos facultativos dudan a la hora de cambiar el tratamiento cuando parece estar funcionando.

Según el doctor Howes, los efectos secundarios de los antipsicóticos se han de poner en perspectiva.

“Las enfermedades mentales son devastadoras. Se pierden muchas vidas con enfermedades como la esquizofrenia, sobre todo por los suicidios. Queremos prevenir que eso suceda”, asegura.

(Tomado de BBC)

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