A MI MADRE

Gracias por las horas de insomnio, por la mano suave que siempre ha sabido consolarme en los momentos duros. Gracias por influirme ánimos después de un tropiezo.

Gracias por levantarme siempre que caigo, por perdonarme una y mil veces y después, volverme a perdonar.

Gracias por quitarte el pan que me diste a mí, por luchar como una leona en celo, por no dejarte vencer, por imponerte a la vida y por regalarme una sonrisa en los momentos más difíciles.

Discúlpame si  no te besé en las mañanas, cuando olvido tus consejos, cuando no te sé querer.

Discúlpame por los miles  de creyones que te arruiné, por los dolores de cabeza, por las palabras que nunca dije, por si faltó el amor.

Sin embargo, aunque este domingo no te regale flores, ni tenga bombones para obsequiarte, allí estaré bien temprano en la mañana, y suavecito y sin que puedas notarlo, te susurraré al oído lo mucho que te adoro Mamá.

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