¿ALIMENTOS TRANSGÉNICOS EN CUBA?

jose_ignacio_cubero_salmero En la década de los ochenta se creó la primera planta transgénica de la historia. A partir de ese momento el mundo entró en una de las mayores controversias: consumirlos o no consumirlos. Ahí está el problema para esta generación para la cual lo más importante es producir mucho y con calidad.

Nuestro país no se mantiene al margen del asunto y desde el Instituto de Biotecnología de las Plantas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas se realizan investigaciones sobre el tema.

Esta institución obtuvo el primer plátano transgénico del orbe sin la presencia del gen marcador de selección, gracias al trabajo de un grupo de científicos liderados por el joven doctor en ciencias Borys Chong Pérez. El proyecto, realizado de conjunto con la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), mereció el reconocimiento de la Academia de Ciencias de Cuba en 2012.

 LA PRODUCCIÓN DE TRANSGÉNICOS: POLÉMICA Y BENEFICIOS

Antes de profundizar en el aporte de los científicos villaclareños es necesario exponer algunos aspectos claves. En primer lugar, los alimentos transgénicos se producen a partir de un organismo modificado mediante la ingeniería genética, al cual se le incorporaron genes capaces de originar las características deseadas.

Los antecedentes se remontan a 1983 cuando tres grupos de investigadores de forma casi simultánea  (Marc Montagu y Jeff Schell de Bélgica; Mary-Dell Chilton, Micheak W. Bevan y Richard B. Flavel, de Estados Unidos y Gran Bretaña y un equipo de la compañía Monsanto), lograron introducir genes de bacterias en plantas de tabaco. Luego, en 1994, se aprueba la comercialización del primer alimento transgénico, los tomates Flavr Savr, producidos por la empresa de biotecnología Calgene. A este fruto se le añadió un gen que le permitía retrasar el proceso natural de maduración, pero no superó las expectativas y fue retirado del mercado.

Según estadísticas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en 2006 el 89% de la producción mundial de soya pertenecía a variedades transgénicas. Un año después estos alimentos se extendieron a 114,3 millones de hectáreas en 23 países.

Datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, por sus siglas en inglés) revelaron que en 2012 se cosecharon 170,3 millones de hectáreas, 100 más que en 1996.

En el mundo crece la polémica sobre el consumo de alimentos  modificados genéticamente. Los detractores hablan de los posibles daños a la salud humana, aunque no se han reportado pruebas, y de los riesgos del entrecruzamiento con otras especies, lo cual haría casi imposible erradicar la variedad transgénica.

Por otro lado están los intereses de las grandes trasnacionales. Por ejemplo, los transgénicos resistentes a herbicidas (plantas inmunes a los efectos de determinados productos químicos con el objetivo de utilizarlos para matar yerbas sin dañar la plantación) reportan cosechas superiores, pero “coincidentemente” estas empresas venden la semilla transgénica y su herbicida como parte de un paquete único. Esta situación afecta el cultivo de las variedades autóctonas y la producción de pequeños campesinos, que obtienen una cosecha de inferior calidad y a un costo mayor.

La posibilidad de manipular genéticamente las plantas, permite defenderlas de ataques de insectos, hongos, virus, bacterias y nemátodos, según los intereses de los productores. Además, la aplicación de plaguicidas disminuye, aumentan los rendimientos y bajan los costos. Situación que beneficia el medio ambiente. Aún así este es un tema controvertido y con múltiples aristas.

 EL PLÁTANO VILLACLAREÑO

El doctor Borys Chong Pérez explica su trabajo de años y trasmite su pasión por la bioingeniería.DR en Ciencias Borys Chong Pérez 18

Trabajó con el plátano del grupo Cavendish (conocido como plátano fruta o gran enano) y logró un transgénico  aún en fase de estudio para confirmar su resistencia a la sequía y a los hongos, en especial la Sigatoka negra, la que más los afecta.

— ¿Cómo se realiza el proceso de transgénesis?

Todo comienza con la formación de embriones somáticos a partir de la flor masculina del plátano (conocida como pámpana, bellota o teta del plátano).  De ellos obtenemos las células, las cuales se cultivan en un medio líquido donde se realiza la transgénesis. Existen diferentes formas de introducir un gen dentro del genoma de una planta. Nosotros utilizamos una bacteria del suelo, el Agrobacterium tumefaciens la cual inocula los genes y actúa como una ingeniera natural. Después resulta necesario diferenciar las células o el grupo de células transformadas, para lo cual aplicamos un antibiótico, por lo general la kanamicina o geneticina.

—¿Por qué un antibiótico?

—El antibiótico actúa como seleccionador. A la hora de realizar la transgénesis se le introduce al genoma de la planta la secuencia de ADN que contiene el gen de interés, es decir ese que la hará resistente al hongo y a la sequía, pero va acompañado de un gen que codifica para una proteína y le confiere resistencia al  antibiótico.

“Concluida la transgénesis se le aplica el antibiótico a las células, como un método de selección y solo sobreviven las que llevan en su material genético el gen de interés junto con el de resistencia al antibiótico. Este método nos asegura el éxito del proceso de la transgénesis.

—¿Hasta qué punto sería seguro consumir un alimento que contiene el gen de un antibiótico?

Algunas hipótesis afirman que este gen de resistencia a antibiótico podría transferirse a bacterias del sistema gastrointestinal y de estas a bacterias patógenas al hombre o animales. Este riesgo es muy bajo y aun no se ha podido demostrar, pues el ADN propio de cualquier organismo se degrada con rapidez. Debido a informaciones erróneas,  muchos consumidores prefieren prescindir de los productos transgénicos donde se utiliza este gen marcador de selección. La transferencia de dichos genes a las bacterias del suelo y de estas a otras bacterias patógenas constituye otro de los riesgos porque se favorecería la resistencia a antibióticos. Aunque, en la naturaleza existen muchas bacterias resistentes a este tipo de antibiótico.

—¿Entonces…?

— Por primea vez en Cuba logramos eliminar al gen marcador  de selección dentro del genoma de la planta de banano una vez que  cumplió su función. Para ello introducimos de conjunto en el genoma del plátano no solo al gen de interés y al marcador, sino también el que codifica para la enzima recombinasa Cre y los sitios de recombinación que esta reconoce.

Una vez realizado el proceso de selección a través del antibiótico se  le aplica un golpe de calor a las células (42º C por 2 horas) para inducir la actividad de la recombinasa Cre, la cual actúa en los puntos de recombinación y elimina al gen marcador y al propio gen de la Cre. Así la planta transgénica solo contiene el gen de interés que la hará resistente a los hongos y a la sequía.

—¿Por qué escogieron al plátano fruta?

—En primer lugar esta es una especie que no contiene semillas. Para su mejoramiento genético hay que buscar los bananos silvestres en las zonas asiáticas, su lugar de origen. Por tanto el entrecruzamiento se complejiza por razones obvias.

Los países productores tienen el mismo problema con la Sigatoka negra, por lo que se hacen aplicaciones de fungicidas semanalmente para su control. Esto representa alrededor del 30% del costo de producción.

Además, el cubano extraña la presencia del plátano fruta del grupo Cavendish  en el mercado local, pues su reducida producción se destina preferentemente al turismo.

—¿Cuáles serían las ventajas de este plátano transgénico?

– Si logramos salir con éxito de la fase experimental, podríamos ofrecer un plátano resistente a hongos, sequías y además, tendríamos un producto seguro. Cualquiera podría sembrarlo y obtener mejores cosechas con un costo inferior al habitual, pues no se emplearían fungicidas. Por tanto, habría un impacto positivo en el medio ambiente. Al borrar la información genética que confiere resistencia a antibióticos, las personas pueden consumirlo sin  preocupaciones aunque todo producto transgénico se somete antes a rigurosas pruebas de toxicidad antes de salir al mercado.

Además, mediante este sistema se podrían mejorar algunas propiedades del fruto como su valor nutricional, incluyendo rutas biosintéticas para incrementar la vitamina C o A, el contenido de hierro o zinc, e incluso para la producción de vacunas orales.

—¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para probar estos plátanos transgénicos?

—Todavía faltan 3 o 4 años antes de llevarlo a las pruebas de campo. Pero hasta el momento hemos obtenido resultados alentadores y esperamos que puedan abrir un camino para la producción de alimentos transgénicos en nuestra Isla.

 

 

 

 

 

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