CONTIGO SIEMPRE SABINA

A Joaquín Sabina lo conocí en mis años de preuniversitario y desde entonces me bastaron solo 19 días para quererlo y más de 500 noches para olvidarlo. Llegué hasta su voz rasgada gracias a mi amiga Marianela, una de sus más fervientes seguidoras, que un día se embarcó en un tren paraLa Habanapara tener el gusto de verlo cerca, pero con eso no le bastó y casi tumba a Abel Prieto, en aquel entonces ministros de cultura, solo por tal de darle un beso y bien prendida del cuello abrazó al hombre que le tenía alborotada todas las hormonas de la juventud.

Sin embargo, a mí solo me queda escucharlo, para imaginar sus Besos en la Frente, quizá porque nos sobran los motivos o me han robado el mes de abril.

Entonces enciendo mi grabadora vieja para poner el mismo casete, hecho atrás un poco de recuerdos y reaparezco ahí, en las noches del pre, con la guitarra que se oye a lo lejos entre muchas voces que le roban a Sabina la mejor de todas sus canciones:

 Contigo

Yo no quiero un amor civilizado,
Con recibos y escena del sofá;
Yo no quiero que viajes al pasado
Y vuelvas del mercado
Con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
Yo no quiero sembrar ni compartir;
Yo no quiero catorce de febrero
Ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
Yo no quiero que elijas mi champú;
Yo no quiero mudarme de planeta,
Cortarme la coleta,
Brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
Yo no quiero columpio en el jardin;
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
No me pidas llegar a fin de mes;
Yo no quiero comerme una manzana
Dos veces por semana
Sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
Yo no quiero besar tu cicatriz;
Yo no quiero parís con aguacero
Ni venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
No me digas volvamos a empezar;
Yo no quiero ni libre ni ocupado,
Ni carne ni pecado,
Ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
Yo no quiero contigo ni sin ti;
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.

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